Para efectos prácticos, te deberías dar por muerto…


Recuerdo que una vez escuché una fábula acerca de un grupo de ranas que viajaba por el bosque. Todo parecía ir a la normalidad hasta que de pronto: ¡Plum!, dos pequeñas ranitas cayeron en un hoyo muy profundo…


El grupo se reunió al borde del hoyo para ver a sus compañeras intentar salir de él, sin embargo, cuando se dieron cuenta de lo hondo que estaba el hoyo les comenzaron a gritar a las ranitas que ya no siguieran saltando. Una incluso tuvo el valor de gritarles que para efectos prácticos, se debían dar por muertas…


Ninguna de las dos ranitas hizo caso y seguían saltando con fuerza y esmero mientras que el grupo de arriba les seguía insistiendo en que se dieran por vencidas ya que cualquier esfuerzo era inútil.


De pronto, una de las ranitas comenzó a poner atención a lo que le decían las demás ranas y se rindió. Se desplomó y, al cabo de unos momentos, murió. La ranita que quedaba continuó saltando y saltando, cada vez logrando subir un poquito más. La barra de ranas seguía insistiendo y gritando que dejara de sufrir, que dejara de luchar, que simplemente se dispusiera a morir…


Tras muchos intentos fallidos y uno que otro moretón, después de unas largas horas, la ranita logró dar un salto tan alto que pudo salir del hoyo tan profundo en el que se encontraba. Al salir, las demás ranitas, un poco avergonzadas, le preguntaron que si no había escuchado todo lo que le decían.


La ranita les explicó que era sorda y que cuando ella las veía gritar pensaba que simplemente la estaban animando y echando porras para no rendirse…


La próxima vez que alguien te diga que no podrás alcanzar lo que sueñas respira hondo, cuenta hasta tres y dile: “¡Mírame hacerlo!” No por el hecho que le tengas que dar explicaciones de tu vida ni porque debas justificar lo que haces, pero piénsalo, tal vez le sirves de inspiración para que ese alguien se dedique a perseguir sus sueños en lugar de estar pisoteando los ajenos.


Nunca digas: “No lo voy a lograr o no puedo”. Y mucho menos escuches a las personas que te lo dicen porque en ese momento, más que nunca, es cuando tienes que creer en ti.


Lao-Tsé dijo: “Un viaje de mil millas comienza por un paso”. Es la cosa más obvia de este mundo, pero recuerda que lo que está a simple vista es lo que más nos cuesta ver. Si nos ponemos a pensar todo comienza con algo pequeño. Cuando van a construir un enorme rascacielos, se comienza con la primera piedra. Se hace una gran celebración por esa pequeña piedra que pudiéramos pensar que no significa nada en comparación a lo que un día será, pero ¿y si nunca se hubiera puesto ahí?


Por cada paso que se avanza es más corta la distancia entre un punto A y un punto B, pero ahora que ya diste el primer paso, ¿qué sigue? Pues millones de pasos más. Todo lo que vale la pena cuesta, nadie dijo que sería fácil. Nunca olvides que la vida no es una prueba de velocidad, sino una de resistencia.


Si ves tus metas muy inalcanzables, salta, y cuando te digan que nunca las vas a alcanzar salta aún más alto porque así como la ranita que no escuchó lo que le gritaban, y por eso no se dio por vencida, logró salir del hoyo, así lograrás llegar dónde tú quieras.


Recuerda que el cielo es el límite. Solamente, ten en cuenta que habrá miles de personas y situaciones que te harán querer colgar la toalla y dejar de luchar, pero, ¡jamás lo hagas!… Porque si lo haces, para efectos prácticos, te deberías dar por muerto.


Publicado el 19/03/2016 en www.elaltavoz.mx

4 vistas

©2023  Diana M. Simán todos los derechos reservados.​ 

  • Grey Spotify Icon
  • Grey Facebook Icon
  • Grey Instagram Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey Snapchat Icon
  • Grey YouTube Icon